Precariedad

Fátima consigue trabajos esporádicos, sin contrato estable y en condiciones precarias (muchas horas de trabajo, sueldos muy bajos y lugares de trabajo poco seguros). La necesidad de generar ingresos inmediatos se impone a cualquier posibilidad de estabilidad. Mientras, intenta cuidar de su salud como puede, organiza su vida día a día y mantiene el vínculo con su familia, enviándoles dinero siempre que le es posible. 

La incertidumbre y las dificultades para acceder a una situación administrativa regular, así como a derechos laborales, sanitarios y sociales, marcan su rutina cotidiana. A ello se suma el miedo constante a ser detenida por la policía, internada en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) y enfrentarse a un posible procedimiento de expulsión del país.