Lucrecia trabaja sin descanso.

Limpia, cocina, cuida. Tiene miedo de perder su trabajo. Se siente sola. Su vida se vuelve una lucha constante. Su jefa la maltrata por su condición de migrante y su hija sufre bullying escolar por lo mismo. En ese momento, además, tuvo lugar el asesinato de su amiga, referenta comunitaria, lo que impacta profundamente en su salud psicológica y emocional.