Zuri Mame tiene la suerte de que el gobierno haya abierto un proceso de regularización extraordinaria, aunque cumplir todos los requisitos no le fue fácil.
Obtiene un permiso de trabajo y residencia y con el apoyo de varias organizaciones y colectivos de defensa de derechos humanos, logra llevar el caso de su comunidad a un organismo internacional.
El proyecto es revisado y su comunidad gana visibilidad global. Comprende que su historia ha dejado de ser solo local: ahora forma parte de un debate global sobre justicia, el derecho al territorio y derechos humanos.