Lucrecia era de esas personas que iluminan el ambiente solo con su presencia.
Nació en Vicente Noble, un pueblo ubicado en la provincia de Barahona, en la República Dominicana. Su risa, abierta y contagiosa era tan famosa como el cacao que ella misma cultivaba junto a sus compañeras en una pequeña cooperativa de mujeres dedicadas a la elaboración del más delicioso chocolate artesanal de toda la región. Ella era el alma de una cooperativa de economía solidaria formada por madres cabeza de familia. Sembraban y cultivaban el cacao en tierras comunitarias.