Ante la dificultad de avanzar en la universidad y la falta de ingresos estables, Zuri Mame decide regresar a Senegal.
El viaje no termina como ella había imaginado: todavía no ha conseguido dar a su comunidad la visibilidad internacional que soñaba. Sin embargo, vuelve con más experiencia, aprendizajes y fuerza para continuar luchando.
Con el paso del tiempo, las amenazas contra ella disminuyen y comprende que regresar no significa rendirse. En lugar de verlo como un fracaso, lo vive como el comienzo de una nueva etapa: otra forma de resistir y de seguir trabajando, junto a su comunidad, para transformar su realidad.