Tras años difíciles de estudio, logra graduarse y consigue un trabajo en el que combina formación, activismo y su compromiso social.

Además, dedica gran parte de su tiempo libre al voluntariado y al activismo en redes sociales defendiendo el derecho a la vivienda y al territorio tanto en Senegal como en España. Con el tiempo, comprende que el conocimiento, cuando se comparte, puede convertirse en una poderosa herramienta de cambio.

Años después, regresa a Senegal como abogada internacional. Allí impulsa un proyecto de cooperación para formar a mujeres lideresas en la defensa de los derechos humanos, el territorio y la construcción de procesos de paz dentro de su comunidad.